Visión Alpha. En Astorga llevamos tres años haciendo lo imposible

Mariola nos relata su experiencia durante el fin de semana de Visión. Vuelve a Astorga junto con el resto del equipo, con una llama encendida en su interior. Con un espíritu renovado y con la certeza de que es posible. 

Parte del equipo de Astorga que pudo asistir al día de Visón

Parte del equipo de Astorga que pudo asistir al día de Visón

Yo sé que Alpha no existe y por eso en la Diócesis de Astorga vamos a empezar el tercer curso. Yo sé que la nueva evangelización es una teoría, por eso llevamos tres años haciendo lo imposible. Yo sé que no hubo unas jornadas de Visión Alpha en Madrid, por eso desde ese fin de semana tengo un sueño: “Más grande y más lejos”.

           Cuando me despierte de ese sueño, que describió con maestría Monseñor Novell, recordaré que yo era la que criticaba, hace relativamente poco, que la Iglesia era incapaz de ofrecer algo a la medida de mi exigencia. Pero cómo explicar que desde que se puso patas arriba mi vida de confort, paradójicamente, estoy mejor que nunca.

           Visión Alpha es el único espacio posible en el que se puede encontrar a un ortodoxo ruso, a un evangélico, a la delegada de católicos en Inglaterra, a un representante de la iglesia de Hillsong, a un converso tras un curso Alpha, a un sacerdote que hacía Alpha en Hong Kong… Y no pensar que has perdido la cabeza. Justo lo contrario, entender que nunca estuviste tan lúcido.

           No sé si le podré perdonar al pastor Marcos Zapata que me retase: “A mayor nivel de fe, más problemas”. Y yo quise más problemas, toneladas. “Inténtalo de nuevo. Hazlo de nuevo… Te hundiste, pero creíste”. Busqué con la mirada a mi vicario, que se encontraba en el otro extremo de San Antonio de la Florida. Me reconcomía saber qué efecto le produjeron estas mismas palabras ¿Le habrían abofeteado tan brutalmente como a mi?

           De Madrid me he traído algo tatuado en el alma: “Dios no elige al capacitado, sino que capacita al que elige”. Y, entonces, saber que nada va a volver a ser igual que antes. Y, entonces, saber que se puede. Y, entonces, confiar.

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