By emma de León |

Phillipa

Stratford, Reino Unido

Mis padres se divorciaron cuando yo era un bebé. Cuando lo hicieron, mi madre me llevó a vivir a Filipinas; su tierra natal. Pero un día enfermé gravemente y decidió que debíamos volver al Reino Unido. Por eso terminamos viviendo en Stratford, en el este de Londres. No era la zona más rica, especialmente en ese momento - pero Stratford era rica en cultura y diversidad, y me encantó ir a la colegio allí. Crecer sola con mi madre, siendo de una cultura tan diferente a la que vivíamos, fue difícil. Ambas buscábamos lo mismo, pero pensábamos de forma muy diferente. Chocábamos mucho. Pero hoy en día, es como si fuéramos hermanas.

Mi madre es cristiana y cuando llegamos a Londres encontramos una iglesia predominantemente filipina - lo cual era genial. Realmente pude empaparme de la lengua y la cultura e hice algunas amistades que son ahora indispensables en mi vida.

Para mí, sin embargo, ir a la iglesia era como ir a la escuela - era algo que debía hacer. Pero cuando tenía doce o trece años, empecé a pensar, '¿Por qué estoy aún haciendo esto?' Supongo que es cuando me empecé a cuestionar muchas cosas. Yo estaba pasando por un momento difícil en la escuela y de repente mi padre falleció.. Me arrepentí de no haber podido pasar tiempo con él y me di cuenta que no tenía ningún propósito en mi vida, y de repente, me sentí vacía. Nunca se sabe lo que tiene hasta que se ha ido y fue un momento desesperante en mi vida. Me hizo darme cuenta de que realmente necesitaba mi fe, porque la vida pasa; la gente enferma, las cosas pueden ir mal...- y me di cuenta de que lo mejor sería apoyarme en Dios, ya que no tenía nadie más en quien poder apoyarme. En ese momento le dí a Dios un ultimátum, le dije: 'Voy a darte una última oportunidad y si no te presentas, lo dejaré todo y renunciaré a mi fe." No sé si realmente iba en serio, pero estaba frustrada. Quería que Dios se mostrara de manera muy evidente. No podía renunciar a la fe sin intentar esforzarme, para cumplir mi parte del trato.

Empecé a buscar una iglesia donde empezar de nuevo, alejándome de la Iglesia donde empecé. Un día un amigo mío me invitó a un evento cristiano en el centro de Londres que se celebraba en una Iglesia, y decidí ir. Nada más entrar, de alguna manera me sentí llena de paz, y me dije a mí misma: "¿Cómo es que nunca me sentí así antes? En ese momento estaba en el borde de mi asiento escuchando una charla acerca de Dios! Esa noche, llegué a hablar con alguien del equipo que organizaba el evento y me hablaron sobre Alpha. Me invitó a venir a la iglesia el domingo por la mañana, así que nos dimos los números de teléfono y me encontré con ella allí.

Tenía muchas dudas y miedo pese a ser algo totalmente corriente; estaba muy lejos de donde yo vivía, la gente venía de diferentes lugares... pero por alguna razón sentí que era el lugar donde tenía que estar. La primera cosa que hice fue preguntar sobre Alpha. No tenía ni idea de lo que me esperaba. Una vez más, tuve un montón de dudas; Había estado en campamentos y eventos de la iglesia cuando era niña pero nunca sentí que formaba parte de esas experiencias. Pero con Alpha fue diferente; me encantó su estructura; era simple y no muy extensa, suficiente para no agobiarte. Había un montón de de estudiantes, todos muy diferentes y sentí que era fácil poder identificarse con cualquiera de ellos En las primeras semanas, me senté y me llené de todo lo que decían, pero luego empecé a expresar lo que pensaba, y responder a las ideas de otras personas. Nuestro grupo era muy diverso; había un ateo, un chico musulmán, un empresario bastante importante y unos pocos estudiantes. Era una mezcla increíble, y el poder discutir sobre los grandes temas de la religión y la fe lo hacía aun más impresionante. ¿Dónde sino podríamos discutir sobre esto? Después de ese primer Alpha, volví y me apunté a otro, y esta vez liderando un grupo. Después de haber participado en uno, me sentía identificaba con los que venían por primera vez. Sabía cómo se sentían: estaban fuera de su zona de confort y pese a eso, compartían sus ideas. Como grupo hemos tenido unas conversaciones muy profundas y ví cómo los diferentes puntos de vista sobre la vida y la fe estaban siendo replanteados, como me pasó a mí. Yo crecí en el seno de una iglesia, así que cuando escuché por primera vez sobre Alpha pensé, 'Bueno, ya sé lo que es la fe - esto probablemente no es para mí ", pero me equivoqué.

Alpha es una gran herramienta. Encontré algo inesperado, que me desafió y cambió mi perspectiva.

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