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Arquitectura de una pregunta

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Nuestras preguntas son una respuesta a nuestras experiencias. Son el resultado de vivir en un mundo confuso y, al mismo tiempo, abrumadoramente fascinante. ¿Cuál es tu pregunta?

Cuestionar es una muestra de gran humildad. Las preguntas sinceras demuestran un deseo de aprender y, más importante aún, la humildad necesaria para generar un espacio para el aprendizaje. 

Platón consideraba que las palabras más importantes que su maestro Sócrates dijo alguna vez fueron: “Una vida sin reflexión no merece vivirse”. Cuestionar es intrínsecamente humano y resulta fundamental para la experiencia del ser. 

Por supuesto, podría decirse mucho acerca de la certeza. Como ocurre con un doctor en medio de una cirugía o un piloto que enfrenta turbulencias, la seguridad y la confianza con invaluables. ¿Pero qué ocurre si tus preguntas no pueden recibir respuestas en un salón de clases? ¿O no pueden solucionarse mediante una ecuación?

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"Cuestionar es intrínsecamente

humano"

Las preguntas que dominan mi experiencia se mueven con rapidez más allá de lo material. Requieren más que una mera descripción de las cualidades del potasio o de la estructura molecular de una hoja a fin de obtener algún tipo de respuesta significativa.

Hago toda clase de preguntas. Me preocupo en relación al futuro. Me pregunto si el derretimiento de los casquetes polares dejará a Bangladesh bajo el agua. Cuestiono si la tecnología nos hace menos humanos. Pregunto por qué aún me pongo triste en días determinados y cuál es la razón por la que lastimo a quienes amo. Intento comprender por qué nací con ciertos privilegios y otros llegaron al mundo en un entorno de sufrimiento y agonía. ¿Por qué me atemorizan las arañas? ¿Me enfermaré de cáncer alguna vez? ¿Tendré sobrepeso cuando envejezca? ¿Alcancé lo suficiente en la vida? ¿Por qué estoy aquí?

Nuestras preguntas más profundas y sinceras se construyen en base a las experiencias que más nos afectan. Se vislumbran en el horizonte, al igual que los rascacielos. Preguntas de amor y miedo, de sufrimiento y sentido, ensombrecen nuestra vida pero en ocasiones parece como si fueran demasiado enormes como para confrontarlas, por lo que nos encontramos perdidos en nuestra propia situación y entonces realizamos pequeñas preguntas sobre las grietas en el pavimento.

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"Debemos ser audaces en

cuanto a la arquitectura de

nuestro cuestionamiento"

Debemos ser audaces en cuanto a la arquitectura de nuestro cuestionamiento e indignados en relación al diseño. ¿Por qué conformarse con pequeñas preguntas cuando, si logramos tener el coraje, los “rascacielos” aguardan por nosotros?

La vida de Jesús ha sido como un “imán” para las preguntas a lo largo de los últimos dos mil años. ¿Cómo pudo un carpintero que fue ejecutado por los romanos convertirse en el hombre más famoso de la historia? ¿Fue Jesús alguien  verdaderamente real? ¿Cómo puede Dios ser un hombre al mismo tiempo? ¿De qué manera podría esto tener algún sentido para mi vida?

Los relatos bíblicos acerca de la vida de Jesús están llenos de ejemplos de personas que le realizaron preguntas, a menudo en un tono acusatorio, y por lo general él respondía con una pregunta. Un día Jesús efectuó esta pregunta a sus amigos: “¿Quién dicen que soy yo?”

 

Tim May es el director de Alpha Reino Unido. Síguelo en Twitter: @TGMAY

Fotografia por Alex Douglas 

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